domingo, 6 de septiembre de 2009

¿ES REALMENTE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO UN MISTERIO?

Nuestro Señor es un misterio porque se nos hace difícil profundizar en la belleza de Cristo donde muchas veces nos encontramos en una encrucijada solo por el hecho de que se nos hace difícil pasar de un amor emotivo, temporal (terrenal) a un amor de entrega. Donde el punto clave de este misterio está en el libertinaje y el amor sin responsabilidad de los humanos donde se confrontan los propios deseos con la voluntad de Dios.

Haciendo una reflexión en la belleza del misterio de Cristo se trata de vivir nuestra vida de entrega a Dios aceptándolo como el deseo que Dios tiene de nuestra felicidad temporal y eterna y por ello debemos tener la motivación necesaria para vivirla intensamente y en plenitud.

El misterio de Cristo no es nada fuera de lo entendible; está en la formación del propio corazón, de integrarse de alguna manera a través de la experiencia del amor de Dios, de su misericordia, de su fidelidad, de su bondad y su ternura. Pidiéndole a Nuestro Señor Jesucristo con toda humildad la bondad de experimentar ese amor, practicándolo en nuestro diario vivir, donde el amor se purificará, se ordenará y se potenciará en la donación universal a los demás.

Un aspecto clave para esta realización de la llamada de Dios es la formación del propio corazón, que nos llevará en una sola fuerza a través del espíritu de Dios a descifrar el discernimiento vocacional en el que la libertad y el amor, juegan un papel indispensable en el gozo espiritual que se alcanza amando a Dios.
SE NOS HA DADO LA VIDA PARA BUSCAR A DIOS.

DRA. Inelda Tuñòn Diez